María José Domínguez Bellido

D&B Krafts

No lo compres, ¡créalo!

IMG_20201223_112354

Quien soy

¿Qué quién soy? ¡Ja! ¡A ti te lo voy a contar¡


Que siiii, que te lo voy a contar… si lo estoy deseando.
Seguro que has empezado echando un vistazo a mi blog (si no lo has hecho ya, ¿¡a que esperas!?), y habrás comprobado que soy una “krafter” multidisciplinar. Lo mismo hago ganchillo, sashiko, reciclo cartón o cuelgo un cuadro. Me encanta hacer rutas en bicicleta y padezco una verdadera obsesión por el orden y la organización (debo tener algún gen tipo Marie Kondo; mi marido y mi hijo lo sufren a diario). Pero mi gran pasión es la costura.

¿De dónde me viene esta afición?

Mi familia materna está llena de mujeres con grandes dotes manuales. Carmen e Isabel, dos hermanas de mi abuela, eran unas expertas ganchilleras, entre otras cosas (conservo auténticos tesoros en forma de colchas de crochet) y recuerdo a mi madre sentada en su máquina de coser desde que tengo memoria. Sacaba horas de sueño para terminarnos a mi hermana y a mi, principalmente, vestidos, chaquetas y abrigos con una planta espectacular. Aún cose, pero menos (será porque mi hermana y yo ya no le «exigimos» tener al día el fondo de armario).

Pero mi historia empieza cuando, siendo una enana, no recuerdo cuantos años tenía, vi a mi abuela Dolores coser con una máquina de pedal (ay, las abuelas, esas segundas madres portadoras de extensos conocimientos y tradiciones). Y me pareció algo tan mágico y tan maravilloso, que me quedé absolutamente enamorada de la costura, empezando mis primeros pinitos con ropa para muñecas. A día de hoy, aún utilizo la máquina con la que mi querida abuela me inició en este mundo tan bonito.

Llegó el momento de decidir mi futuro profesional, y desengañada porque no veía como podía dedicarme a mi gran pasión, me decanté por estudiar Psicología. Resumiendo, terminé los estudios sin pena ni gloria, pasé por oposiciones, hice un máster en Recursos Humanos y entré a trabajar en una entidad financiera donde llevo casi veinte años.

Y aunque nunca dejé de lado la costura, echaba de menos tener más tiempo para dedicarle. Todo me parecía poco. En mi (escaso) tiempo libre cosía para mi casa cortinas, colchas, cojines y todo lo que se me ocurría. Pero necesitaba más y decidí aprender patronaje. Me gustó tanto que cosía mis trajes de flamenca (lo has adivinado, soy de Andalucía) y ¡hasta me atreví a confeccionarme mi vestido de novia! A juzgar por la foto, no quedó mal, ¿verdad?

Con el auge de internet, la facilidad de uso de las nuevas herramientas de diseño web y el hecho de que cada vez veía más gente compartir sus creaciones en los blogs (y aprovechando que mi hijo ya es un poco más mayor y no me necesita tanto) dejé de tener excusas para abrir el mío propio.

«No lo compres, créalo»

Y aquí estoy, dispuesta a compartir contigo todo lo que sé (y lo que se me ocurra) para solucionar problemas cotidianos a través de las manualidades, usando materiales sencillos, económicos pero sobre todo, reciclando y aprovechando lo que tenemos en casa. No en vano, llevo por bandera la frase que has leído arriba.
Soy María José Domínguez Bellido, (Mara para los amigos) y te doy la bienvenida a mi pequeño mundo.

IMG_20201223_112354

¿Quién soy?

¿Qué quien soy? ¡Ja! ¡A ti te lo voy a contar¡

Que siiii, que te lo voy a contar… si lo estoy deseando.
Seguro que has empezado echando un vistazo a mi blog (si no lo has hecho ya, ¿¡a que esperas!?), y habrás comprobado que soy una “krafter” multidisciplinar. Lo mismo hago ganchillo, sashiko, reciclo cartón o cuelgo un cuadro. Me encanta hacer rutas en bicicleta y padezco una verdadera obsesión por el orden y la organización (debo tener algún gen tipo Marie Kondo; mi marido y mi hijo lo sufren a diario). Pero mi gran pasión es la costura.

¿De donde me viene esta afición?

Mi familia materna está llena de mujeres con grandes dotes manuales. Carmen e Isabel, dos hermanas de mi abuela, eran unas expertas ganchilleras, entre otras cosas (conservo auténticos tesoros en forma de colchas de crochet). Y recuerdo a mi madre sentada en su máquina de coser desde que tengo memoria. Sacaba horas de sueño para terminarnos a mi hermana y a mi, principalmente, vestidos, chaquetas y abrigos con una planta espectacular. Aún cose, pero menos (será porque mi hermana y yo ya no le «exigimos» tener al día el fondo de armario).

 

Pero mi historia empieza cuando, siendo una enana, no recuerdo cuantos años tenía, vi a mi abuela Dolores coser con una máquina de pedal (ay, las abuelas, esas segundas madres portadoras de extensos conocimientos y tradiciones). Y me pareció algo tan mágico y tan maravilloso, que me quedé absolutamente enamorada de la costura, empezando mis primeros pinitos con ropa para muñecas. A día de hoy, aún utilizo la máquina con la que mi querida abuela me inició en este mundo tan bonito.

 

 

Llegó el momento de decidir mi futuro profesional, y desengañada porque no veía como podía dedicarme a mi gran pasión, me decanté por estudiar Psicología. Resumiendo, terminé los estudios sin pena ni gloria, pasé por oposiciones, hice un máster en Recursos Humanos y entré a trabajar en una entidad financiera donde llevo casi veinte años.

IMG_20201223_113028
IMG_20180504_175036

Y aunque nunca dejé de lado la costura, echaba de menos tener más tiempo para dedicarle. Todo me parecía poco. En mi (escaso) tiempo libre cosía para mi casa cortinas, colchas, cojines y todo lo que se me ocurría. Pero necesitaba más y decidí aprender patronaje. Me gustó tanto que cosía mis trajes de flamenca (lo has adivinado, soy de Andalucía) y ¡hasta me atreví a confeccionarme mi vestido de novia! A juzgar por la foto, no quedó mal, ¿verdad?

Con el auge de internet, la facilidad de uso de las nuevas herramientas de diseño web y el hecho de que cada vez veía más gente compartir sus creaciones en los blogs (y aprovechando que mi hijo ya es un poco más mayor y no me necesita tanto) dejé de tener excusas para abrir el mío propio.

«No lo compres, créalo»

Y aquí estoy, dispuesta a compartir contigo todo lo que sé (y lo que se me ocurra) para solucionar problemas cotidianos a través de las manualidades, usando materiales sencillos, económicos pero sobre todo, reciclando y aprovechando lo que tenemos en casa. No en vano, llevo por bandera la frase que has leído arriba.

Soy María José Domínguez Bellido, Mara para los amigos, y te doy la bienvenida a mi pequeño mundo.